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Ruptura del ligamento cruzado craneal en perros: causas y tratamiento

Qué pasa cuando se rompe el ligamento cruzado de la rodilla, cirugía con sutura lateral (LSS) o TTA, y tratamiento complementario.

Generalidades

El ligamento craneal cruzado se ubica dentro de la rodilla y une al fémur con la tibia. Cuando este ligamento se rompe y el paciente camina, la tibia queda inestable y se desplaza hacia adelante y atrás del fémur, ocasionando dolor y trituración del menisco, reflejado en diferentes grados de cojera.

Esquema de rodilla con ruptura de ligamento cruzado: la tibia se desplaza hacia adelante respecto al fémur
Al romperse el ligamento, la tibia se desplaza respecto al fémur con cada paso.

Si esta condición se hace crónica, se inicia un proceso de degeneración articular (artrosis) de diversos grados que es irreversible, y el menisco puede romperse antes o después de la cirugía, causando una cojera severa y de larga duración.

Para casos crónicos se prefiere el tratamiento antiartrósico aunado a la cirugía de TTA.

Comparación entre una rodilla sana y una rodilla con artrosis: cartílago desgastado, osteofitos y fragmentos de cartílago
Rodilla sana y rodilla con artrosis.

Tratamiento

Consiste en cirugía y en el uso de medicamentos para controlar el dolor (antiinflamatorios) y las lesiones en el cartílago articular (condroprotectores).

Cirugía

Existen muchas alternativas; las más comúnmente utilizadas son la técnica de sutura lateral (LSS) y la cranealización de la tuberosidad tibial (TTA).

Técnica de sutura lateral (LSS)

Esquema lateral de rodilla con sutura lateral que une el fémur con la tibia
Técnica de sutura lateral.

Consiste en colocar una sutura de nylon o alambre que conecta al fémur con la tibia, estabilizando así la rodilla. Esta sutura debe permanecer al menos 8 semanas fijando la rodilla; posteriormente se forma tejido fibroso que estabiliza definitivamente la articulación, y el implante puede ser retirado o quedar en la rodilla.

VentajasDesventajas
Menor costo, poco invasiva. En caso de complicaciones, generalmente se resuelven cambiando el implante.Mayor desgaste articular a largo plazo; en ocasiones limita el movimiento. El periodo de recuperación es de entre 3 y 6 semanas en promedio, siendo mayor en casos de ruptura crónica.

Técnica de TTA

Esquema de la técnica TTA y radiografía de tibia con el implante colocado
Técnica de TTA: esquema y radiografía posquirúrgica.

Consiste en cambiar la forma de la tibia y, al hacerla más “ancha”, la rodilla queda estable de manera que ya no se necesita el ligamento cruzado para caminar.

Cuidados posquirúrgicos: restricción de movimiento más estricta (no escaleras, saltos ni correr sin correa durante 8 semanas).

VentajasDesventajas
Mejor estabilidad, recuperación más corta, mejores resultados a largo plazo, menor grado de claudicación, retraso del proceso de artrosis.Mayor costo, requiere un corte en el hueso, recuperación posquirúrgica más cuidadosa; las complicaciones por exceso de actividad son más difíciles de tratar.

Tratamiento sin cirugía

Existen pacientes que pueden mejorar sin cirugía*; sin embargo, requieren periodos de hasta diez meses de tratamiento con fisioterapia, condroprotectores y antiinflamatorios. Generalmente esta opción se usa en pacientes de menos de 7 kg y gatos, sin cojera, que tienen alto riesgo anestésico o enfermedades concurrentes con mayor prioridad (tumores, lupus, fracturas, etc.).

* J Am Vet Med Assoc. 2013 May 15;242(10):1364-72. Short-term and long-term outcomes for overweight dogs with cranial cruciate ligament rupture treated surgically or nonsurgically.

Tratamiento complementario

Dependiendo de cada caso, la cirugía puede complementarse con algunos de estos elementos; en casos crónicos es más importante un tratamiento integral.

  • Analgésicos: evitar tabletas para personas (aspirina, naproxeno, ketorolaco, etc.). Solamente administrar fármacos de uso veterinario como carprofeno, meloxicam, firocoxib, etc. Su función es disminuir el dolor y la inflamación.
  • Condroprotectores: condroitín sulfato, glucosamina, ácido hialurónico, ácidos grasos omega 3. Su función es hacer más resistente el cartílago al desgaste y a la destrucción ocasionados por la inflamación intraarticular; actúan a largo plazo y pueden administrarse vía oral o intravenosa en la clínica veterinaria. También pueden utilizarse alimentos específicos como J/D de Hill’s o Mobility Support de Royal Canin.
  • Fisioterapia: realizada en casa o en la clínica veterinaria, puede incluir desde simples compresas de gel y movimientos de la rodilla hasta, cuando están disponibles, TENS, láser, acupuntura e hidroterapia en clínicas especializadas.
  • Otros: en casos más severos se puede usar terapia intraarticular, plasma rico en plaquetas, ácido hialurónico, etc., artroscopia, inspección de meniscos, etc.

Este material es informativo y no sustituye la valoración de un médico veterinario. Cada paciente es distinto: sigue siempre las indicaciones de tu médico tratante.